viernes, 5 de junio de 2009

Las fiestas de septiembre


Por: Agencias, Sábado, 15 de Septiembre de 2007
Sabías que...La primera vez que se celebró el grito de independencia fue el 16 de septiembre de 1812, es decir, cuando aún se estaba en plena lucha armada. En Huichapan, don Ignacio López Rayón, celebró esta fecha tan importante, acto que registró en su Diario de operaciones militares.
México, D.F.
EL CORAZÓN DE LA PATRIA
Un aniversario más de la gesta de independencia es celebrado en el zócalo de la Ciudad de México, el 15 de septiembre del año pasado.
Al respecto, Rayón anotó: “Día 16 .- Con una descarga de artillería y vuelta general de esquilas, comienza a solemnizarse en el alba de este día el glorioso recuerdo del grito de libertad dado hace dos años en la Congregación de Dolores, por los ilustres héroes y señores serenísimos Hidalgo y Allende...” Al año siguiente, en 1813, don José María Morelos y Pavón incluyó el punto 23, en el documento “Sentimientos de la Nación”, donde solicita la conmemoración del 16 de septiembre. El objetivo de dicha celebración es preservar el recuerdo del día en que se inició el movimiento libertario y el reconocimiento a sus iniciadores. A partir de entonces, México celebra en todos los rincones del territorio nacional, el 16 de septiembre como fiesta patria, exceptuando el año de 1847 en que nuestro país estaba invadido por los norteamericanos. La introducción del grito en la noche del 15 de septiembre empezó a registrarse a mediados del siglo XIX. El mes de septiembre, tradicionalmente ha sido considerado como el “Mes de la Patria” porque en él coincidieron importantes acontecimientos ligados a la lucha por la libertad y la soberanía de nuestro país, tales como: * La heróica defensa del Castillo de Chapultepec por los Niños Héroes, registrada el 13. * El grito, el 15 por la noche. * El 16, el inicio propiamente dicho de la lucha por la independencia. * El 27, su consumación y * El 30, el nacimiento de uno de sus próceres: Don José María Morelos y Pavón.
Los vendedores de banderitas y festones tricolores, retratos de los héroes de la independencia, sombreros, escudos y toda clase de productos que implícitamente nos recuerdan las gestas de septiembre, se sitúan en las esquinas de las calles, en los mercados, en las estaciones del metro o de camiones, en los parques públicos de todo el país y con ello, aparecen los primeros indicios de la conmemoración del “Mes de la Patria”. Las puertas y ventanas de las casas, lo mismo que los vehículos que corren por las calles, son decorados con motivos mexicanos, básicamente con banderas y festones tricolores. Las ciudades de todo México se iluminan con millares de luces, también tricolores y en la plaza de todos los pueblos se da el grito de Independencia. En la Ciudad de México, en Chapultepec, el zócalo y sus alrededores, al igual que en todas las plazas del territorio nacional, a temprana hora se comienzan a colocar los puestos de vendimias, tanto de antojitos como de artesanías sin faltar las espadas de madera, los cascos militares hechos de cartón, los silbatos, los espantasuegras, los huevos de confeti, los de harina y las matracas, como un preludio de la fiesta de colores que se dará en la noche. Desde hace algunos años la ceremonia del grito se realiza en todas las delegaciones del Distrito Federal, como una réplica de lo que acontece en el zócalo, aunque es en éste último donde la gente se agolpa con el fin de participar en la fiesta popular más importante de nuestro país. La muchedumbre participa de la fiesta popular, a la alegría generalizada que provoca la música, se suman el agudo sonido de los silbatos, la sorpresa que ocasionan los espantasuegras cuando intempestivamente rozan los rostros o bien, cuando los huevos de confeti o de harina, son rotos en las cabezas de los paseantes, entre gritos y risas.
NUEVOS TIEMPOS
Esta tradición tan añeja se ha visto rota con el presidente Vicente Fox, en el penúltimo año de su mandato, (el último año el grito lo dio el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Alejandro Encinas, desde el Palacio del Ayuntamiento y acompañado por la escolta de bomberos que portaron en lugar de armas sus hachas) el gran momento llegaba cuando el reloj de la Catedral Metropolitana marcaba las once de la noche, las campanas tocaban a vuelo y en el balcón presidencial del Palacio Nacional, salía, empuñando la enseña nacional, el Presidente de la República, acompañado por su familia y el gabinete. Las notas del Himno Nacional se dejan escuchar y miles de voces lo entonan para después oír las frases tradicionales en labios del Presidente: ¡Viva México! ¡Viva nuestra Independencia! ¡Vivan los héroes que nos dieron Patria!, los cuales son nombrados y a una sola voz, la muchedumbre vitorea las mismas frases. El presidente de la República, desde el balcón presidencial, tremola el lábaro patrio para después hacer repiquetear la campana que en 1810 tañera don Miguel Hidalgo, en tanto que en el zócalo estalla una sinfonía de luces y colores con los juegos pirotécnicos que representan las efigies de los próceres de la independencia, mientras la alegría popular se desborda. El 16 de septiembre tiene lugar un magno desfile militar en el cual intervienen las fuerzas armadas, el Heroico Colegio Militar, así como otras escuelas militarizadas, cerrando dicho evento asociaciones charras y los bomberos, ante el entusiasmo de la gente que se apretuja desde el zócalo hasta Chapultepec, pasando por Reforma, para observar el paso de los contingentes. En todas las ciudades de la patria las calles que constituyen el paso obligatorio del desfile se llena de vendedores, particularmente los de periscopios artesanales que compran aquellas personas que no alcanzaron un buen lugar de observación, así como de alquiladores de sillas y bancos. Gran número de familias que prefieren quedarse la noche del 15 en sus hogares a festejar las fiestas patrias, viendo por T.V. el evento del zócalo, preparan exquisitos platillos mexicanos entre los que destacan el pozole y los chiles en nogada.
LA GASTRONOMÍA
Los chiles en nogada son un platillo típico del estado de Puebla, cuyo origen se remonta al paso de Iturbide por esta ciudad, después de su triunfal entrada con el Ejército Trigarante a la capital el 27 de septiembre de 1821, fecha que curiosamente coincide con el cumpleaños del futuro emperador de México, motivo por el cual le fue ofrecido un banquete. Este platillo fue confeccionado por las monjas agustinas del convento de Santa Mónica y en él, se pueden apreciar los tres colores de la bandera: el verde quedó representado por el chile poblano, el blanco por la salsa de nuez de castilla tierna y el rojo, por los granos de la granada. Esta fiesta tradicional de México, no solamente se celebra al interior de nuestro país, capitales de los estados y municipios, sino también en todas las embajadas mexicanas de los países con los que México mantiene relaciones diplomáticas.